Uno es lo que hace, eso dicen. Uno es lo que dicen otros que uno hace. Uno es lo que dice a otros, respecto de lo que hace. Uno es todas esas cosas a la vez porque estamos hechos de palabras.

No es lo mismo observar a alguien cocinar que oír sus historias sobre cómo aprendió a cocinar, y para qué o para quién cocina, mientras lo hace. Se puede decir esto de todos los oficios y de las artes, por supuesto, también de la joyería.

Si los hechos tienen fuerza, es innegable que las palabras pueden explicarlos y también evitarlos, evadirlos u olvidarlos. Si algo no está escrito es como si no existiera, se dice en algunos ambientes.

El ser humano es el único ser conocido sobre la tierra que puede hacer discursos sobre lo que hace, tener relatos sobre lo que ha sido su vida y explicar lo que piensa sin haberlo hecho siquiera.  Podemos compartir recuerdos del pasado gracias a las palabras, y proyectos de futuro gracias a que existe un lenguaje.

Somos humanos porque hemos sido capaces de construir códigos para entendernos. Podemos evitar agredirnos físicamente gracias a las conversaciones; hemos acabado e impedido que surjan guerras gracias a los diálogos, tenemos la posibilidad de entendernos gracias a que podemos expresar nuestros pensamientos a través de palabras.

Y me dirán que una imagen vale más que mil palabras y eso es cierto gracias a que las palabras existen, de otro modo ni siquiera podríamos decir que eso que vemos es una imagen ni ponernos de acuerdo sobre lo que significa.

Sé también gracias a las palabras leídas que esto es una discusión de académicos que se han dedicado a estudiar las palabras y el poder del lenguaje. También gracias a los escritores sé que hay poetas capaces de decir con palabras lo que es indecible.

Es por eso que comparto con muchas personas en el mundo, incluso con los que hablan otros idiomas, la fascinación por las palabras y sus grafías.

Cuando trabajo mis piezas de joyería a partir de la literatura y sus palabras, no sólo quiero rendir tributo a las obras y a sus autores. También expreso con ellas mi esperanza en que el ser humano puede domar su propia capacidad de destrucción gracias a las palabras.